Más que una respuesta local
La inflamación es uno de los mecanismos de defensa más importantes del cuerpo. Cuando hay una herida o una infección, el sistema inmune activa una respuesta que ayuda a reparar el daño y, una vez cumplida su función, se apaga.
El problema aparece cuando esa respuesta no termina de apagarse. La llamada inflamación crónica de bajo grado no siempre produce síntomas evidentes, pero se mantiene activa durante meses o años. El estrés sostenido, el sueño insuficiente, el sedentarismo, ciertos patrones de alimentación y enfermedades como la diabetes o la obesidad pueden contribuir a ella.
Cómo se comunica el cuerpo con el cerebro
Durante un proceso inflamatorio, el sistema inmune libera mensajeros químicos llamados citocinas. Además de actuar en el sitio de la inflamación, estas señales llegan al cerebro a través del nervio vago y de otras vías, e influyen en cómo nos sentimos.
Por eso, cuando enfermamos de gripe, solemos sentir cansancio, falta de interés, ganas de aislarnos y cambios en el sueño. Los investigadores llaman a este patrón conducta de enfermedad: es útil durante una infección, porque nos obliga a descansar, pero si se prolonga se parece mucho a los síntomas de un ánimo bajo.
Lo que muestra la investigación
Diversos estudios han observado que, en promedio, las personas con depresión presentan niveles más altos de marcadores inflamatorios en la sangre. No ocurre en todos los casos, y no significa que la inflamación sea la única causa, pero sí sugiere que en algunas personas forma parte del cuadro.
La relación además funciona en ambos sentidos: el estrés crónico y el ánimo bajo también pueden favorecer la inflamación. Cuerpo y emociones se influyen mutuamente.
El cuerpo y la mente no funcionan por separado: lo que ocurre en uno termina expresándose en el otro.
El papel del sistema nervioso
El sistema nervioso no solo recibe las señales de la inflamación: también puede regularla. El nervio vago participa en un mecanismo conocido como vía antiinflamatoria colinérgica, que ayuda a frenar la producción de citocinas cuando la respuesta inmune se excede.
Esta conexión explica en parte por qué prácticas que favorecen el equilibrio del sistema nervioso, como el descanso profundo, la respiración lenta o el manejo del estrés, pueden tener efectos que van más allá de lo emocional.

Acupuntura e inflamación
La acupuntura se ha estudiado cada vez más por su posible efecto sobre la inflamación. En investigaciones con modelos animales, la electroacupuntura en el punto Zusanli (ST36), en la pierna, activó vías nerviosas vinculadas al nervio vago y redujo la inflamación en todo el organismo.
En personas, los estudios sobre acupuntura y estado de ánimo muestran resultados prometedores, aunque la evidencia todavía se está consolidando. Por eso la entendemos como un complemento dentro de una estrategia integral, y no como sustituto de la atención psicológica o psiquiátrica cuando es necesaria.
Hábitos que ayudan a regular la inflamación
- Dormir lo suficiente: entre siete y nueve horas, con horarios regulares.
- Moverte con frecuencia: la actividad física moderada y constante tiene un efecto antiinflamatorio.
- Comer con intención: verduras, frutas, fibra, legumbres y grasas saludables como el omega 3; menos ultraprocesados y azúcares añadidos.
- Atender el estrés: pausas, respiración lenta y espacios de descanso real.
- Vigilar tu salud metabólica: controlar la glucosa, la presión arterial y el peso reduce una fuente importante de inflamación.
Cuándo buscar ayuda
Si llevas más de dos semanas con ánimo bajo, cansancio persistente, pérdida de interés o cambios importantes en el sueño o el apetito, vale la pena consultarlo con un profesional de la salud. Una valoración completa permite entender qué está ocurriendo y definir el tratamiento adecuado.
Si en algún momento tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de inmediato. En México puedes llamar a la Línea de la Vida al 800 911 2000, disponible las 24 horas.
Fuentes
Dantzer R, O’Connor JC, Freund GG, Johnson RW, Kelley KW. From inflammation to sickness and depression: when the immune system subjugates the brain. Nature Reviews Neuroscience. 2008;9:46–56.
Miller AH, Raison CL. The role of inflammation in depression: from evolutionary imperative to modern treatment target. Nature Reviews Immunology. 2016;16:22–34.
Liu S, Wang Z, Su Y, et al. A neuroanatomical basis for electroacupuncture to drive the vagal–adrenal axis. Nature. 2021;598:641–645.
Este artículo es informativo y no sustituye una valoración médica.
